Psicodrama

¿EN QUÉ CONSISTE?

El psicodrama fue creado en 1920 por Jacob Levy Moreno. Consiste, básicamente, en explorar emociones y sentimientos ensayando situaciones como en un escenario, permitiéndote ocupar diferentes perspectivas para abordar el problema por el que se acude a consulta, o a mejorar tu bienestar entrenando habilidades y estrategias que te cuesta realizar en la vida real. Se puede trabajar en grupo, o individualmente con el psicólogo, en este último caso se denomina psicodrama bipersonal.

TÉCNICAS CORPORALES

El psicodrama es, como otros enfoques (EMDR, Mindfulness…) un terapia fundamentalmente corporal. Se puede cambiar el pensamiento y con ello la sensación física, o al revés, cambio la sensación física y con ello cambio el pensamiento. Para esto último se utilizan técnicas corporales. Ojo, que no me refiero a dar un masaje o hacer deporte, somos psicólogos, no fisioterapeutas ni entrenadores. Explico a qué me refiero con un ejemplo.

Tengo que hacer una exposición ante un grupo de personas. Pienso que tengo miedo a hablar en público, que me voy a trabar, que se van a dar cuenta de que estoy nervioso, y empiezo a notar un nudo en el estómago. Al notar ese nudo mi ansiedad aumenta y es la profecía autocumplida: siento que lo notan, me atraganto, me tiembla la voz… y el caos.

Siguiendo el ejemplo, en cognitivo-conductual se trabaja, por un lado, con el pensamiento, cambiando ese diálogo interno previo a exponer en público. Se trataría de pensar “estoy preparado” “sé lo que tengo que contar” “me van a escuchar porque es muy interesante”, etc. Con esto conseguimos que la sensación física disminuya, y nos permita estar más seguros de nosotros mismos. Y, por otro, con la parte fisiológica, bajando el nivel de activación previo a la exposición con técnicas de relajación. Al no sentir físicamente la ansiedad, el pensamiento cambia. Si yo no noto ese nudo en el estómago, no pienso que estoy nervioso.

En psicodrama no se utilizan relajaciones, sino que se mueve al paciente para que pueda adoptar diferentes perspectivas y explorar qué sensaciones físicas tiene en cada una de ellas. Puede ser cambiando de posición, cogiendo objetos que simbolizan situaciones, personas o emociones, intercambiando papeles con los compañeros en el caso del psicodrama grupal, con el psicólogo en el bipersonal, o realizando esculturas (posturas) con su cuerpo, en función de cómo se siente (tranquilos, no es yoga, posiciones fáciles).

PSICODRAMA GRUPAL

Hay que distinguirlo de la terapia de grupo, puesto que no se trabaja de la misma forma. Lo que nos suele venir a la mente cuando pensamos en terapia de grupo es lo típico que sale en las películas: una persona que tiene problemas con el alcohol acude a Alcohólicos Anónimos, se levanta de su silla y dice ante los demás “soy alcohólico”. Le dan la bienvenida y le aplauden, y así esta persona admite su problema, se siente respaldado, comprendido, apoyado, y ya no está solo. En grupos con otros trastornos, como ansiedad, depresión, etc., se trata asimismo de compartir tus sentimientos y experiencias con el resto de participantes y de esta forma entender que no eres “raro” ni estás “loco”. A partir de ahí, se trabaja con diferentes estrategias y técnicas psicológicas que se siguen compartiendo en grupo.

En el psicodrama es diferente. Se comparte también, pero no se trata de etiquetarte ni de admitir que tienes un problema. Ni tampoco en seguir las instrucciones del psicólogo y los consejos de los compañeros. Consiste en explorar tus sentimientos a través de una representación teatral (de ahí la palabra “drama”, que no tiene que ver con sufrimiento), mientras el psicólogo se limita a llevar a los participantes como si fuera el director de una obra de teatro, pero no el guionista (no les dice lo que tienen que hacer). Los guionistas son los propios actores, en este caso, los que componen el grupo.  

Lo explico con un ejemplo: pongamos que uno de los integrantes del grupo tiene problemas para entenderse con su pareja, algún miembro de su familia, amigos, o alguien de su entorno laboral. Esta persona expone una situación concreta que haya vivido con esta persona y escoge, de entre los compañeros del grupo, quién la va a interpretar, es decir, quienes van a ser los actores, como si fuera el encargado del casting de la obra o la película. Elige, por tanto, quién hace de sí mismo (se denomina doble) y quiénes interpretan a las personas que intervienen en la situación (los yo auxiliares). Además, como he comentado antes, ejerce como guionista, explicando a cada miembro que va a participar en la representación qué es lo que tiene que hacer y decir.

Desarrollando el ejemplo: tienes una discusión con tus padres que te ha dejado dolido, tocado. En la misma entran todas las personas presentes en ese momento (hermano, otros familiares…). La persona que expone la situación es el protagonista y elegirá a otros miembros del grupo para que interpreten cada uno de los personajes y, además, les dará las pautas de lo que tienen que decir e interpretar.

No hace falta ser actor, ni siquiera emularlos. Basta con entender e intentar ponerse en el lugar de la persona que vas a interpretar. Para ello cada cual recurre a sus propias vivencias personales, lo que de por sí también es terapéutico para los integrantes del grupo, y, además, permite que el protagonista vea desde fuera cómo es la situación y pueda coger perspectiva sobre la misma, con otro enfoque. Fomenta asimismo la empatía hacia uno mismo y hacia los demás, puesto que te pones en el lugar de otras personas.

PSICODRAMA BIPERSONAL

Es otra modalidad, en la que no es necesario el grupo, sino que se desarrolla entre paciente y psicólogo. Si se va a representar una escena, como en el caso de la terapia grupal, se pueden utilizar sillas en las que el paciente se va situando para explorar, por ejemplo, diferentes opciones ante una toma de decisiones. También se pueden colocar objetos o cojines que representen a los intervinientes y que el paciente se vaya situando en la perspectiva de cada uno, o bien recorriendo diferentes emociones o situaciones  tomando ese objeto entre sus manos.

Es un ejemplo de las técnicas que se utilizan dentro del psicodrama bipersonal, hay más. El objetivo final es que la persona interiorice en cómo se siente, conecte consigo mismo y con las personas de su entorno y desde la propia emoción encuentre cómo solucionar sus problemas o mejorar su calidad de vida.

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